BLOG - UDD Ventures

El ADN del emprendedor y cómo incorporarlo a las organizaciones.

Escrito por Cristián Zepeda | Feb 9, 2021 8:30:00 PM

Hace una semana me invitaron a innova week, una tremenda instancia de mi Compañía que pone a la innovación al centro de su estrategia y del negocio. Son cinco días con talleres, conversatorios, hackatón y open space, un espacio muy especial donde diferentes speakers presentan materias relacionadas con la innovación, emprendimiento, creatividad, data, entre otros. Me solicitaron hacer una presentación referente a alguna temática relacionada con estos temas y los desafíos futuros que enfrentan las organizaciones. Tomé el reto y me decidí a mostrar una de mis pasiones, mi lado "M" de Mentor.

Llevo varios años en el ecosistema del emprendimiento, observando de cerca el comportamiento de los emprendedores, siendo parte de sus sueños, frustraciones, desafíos, obstáculos y resultados, muchas veces inciertos; más aún, con entornos complejos como los que estamos viviendo.

Lo que más me ha llamado la atención en estas 20 mentorías que llevo en estos años, a diferentes startups en distintos puntos de evolución, es ver su empuje, actitud, coraje, resiliencia y casi una "obstinación" por llevar a puerto sus proyectos. Se enamoran de los problemas y buscan, buscan y buscan soluciones creativas e innovadoras que aborden estos dolores y los transformen en oportunidades de negocios.

Algo que me sorprende es que sueñan un mundo mejor, creo que todos y no me equivoco tienen un propósito claro al hacer sus emprendimientos, muy alineados con los 17 desafíos de sustentabilidad delineados por la ONU.

Cada vez que realizo una mentoría doy lo mejor de mí, estudiando, preparando las mentorías, ayudándolos a través de la generación de oportunidades y buscando siempre agregar valor a sus emprendimientos. Además, analizo los equipos, sus comportamientos, sus decisiones, cómo interactúan los fundadores, sus retos y cómo responden a la adversidad.

Siempre me he preguntado cómo sería obtener el ADN de estos emprendedores e implantarlo genéticamente a colaboradores de grandes organizaciones para dotarlo de "súper poderes" y así poder surfear de mejor forma el entorno VICA que llegó para quedarse.

Con esto podríamos tener organizaciones más ágiles, más arriesgadas en su toma de decisiones, que incorporen el error como parte del aprendizaje, que experimenten, que tengan resiliencia y que tengan una visión 7, 30 y 100 día adaptativa a las condiciones del entorno.

El emprendedor en su esencia tiene la visión, ama y conoce su proyecto y tiene capacidad de actuar. El CEO tiene estrategia y planificación; esa mezcla es perfecta para definir un rumbo y una forma de hacer las cosas en el mundo empresarial.

Entre los componentes de la estructura del ADN de los emprendedores se encuentran: preguntar y cuestionar, escuchar, reflexionar, observar, desafiar la incertidumbre, hacen y piensan las cosas en forma diferente, se enamoran de los problemas, piensan fuera de la caja, son diversos, creen en el error como aprendizaje, experimentan, tienen resiliencia, se adaptan rápidamente, innovan, son ágiles, los mueve un propósito y tienen una pasión a toda prueba.

Las empresas deben volcarse a buscar intraemprendedores con este ADN, talento interno en todas las áreas y jerarquías de las empresas; éstos se convertirán en verdaderos superhéroes con poderes que quizás han estado siempre, pero en un estado de latencia y que hoy se necesitan en forma urgente para poder dotar a la organización de mayor capacidad de adaptación, aprendizaje continuo e innovación.

Algunas iniciativas que sugiero son las siguientes: cafés virtuales con personas que no conozcas, formar grupos para generar ideas inter-áreas, búsqueda embajadores de innovación, aprender y desaprender cosas nuevas, buscar hacer cosas distintas y, por último, promover una cultura de innovación al interior de la organización.

Estoy convencido de que las empresas que logren incorporar este ADN lograrán dar un salto cuántico en la forma de hacer las cosas y sobrevivirán en un mundo con intervalos cada vez menores de estabilidad y con muchas interrupciones o "sismos" que nos harán replantearnos cada cierto tiempo nuestra estrategia y la forma en que decidimos jugar en el mercado.