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Gestión en salud: innovación y cambio de paradigmas para la nueva administración

Escrito por Santiago Venegas | Jan 21, 2026 1:47:53 PM

El sistema de salud chileno enfrenta hoy una encrucijada crítica. Las listas de espera, la escasez de especialistas, la fragmentación de la información clínica y la creciente desconfianza ciudadana no son fenómenos nuevos. Sin embargo, el inicio de una nueva administración abre una oportunidad relevante: dejar atrás diagnósticos reiterados y avanzar, con decisión, hacia soluciones estructurales centradas en la gestión, la innovación y el cambio de paradigmas. 

Uno de los principales errores del debate público ha sido reducir la crisis sanitaria a un problema de recursos. Si bien el financiamiento es relevante, la evidencia demuestra que el principal nudo crítico está en cómo se gestionan los recursos disponibles. El sistema continúa operando bajo lógicas organizacionales, regulatorias y de gestión propias de otra época, en un contexto marcado por el envejecimiento de la población, el aumento de enfermedades crónicas y mayores expectativas ciudadanas. La brecha actual no es solo financiera, sino también una brecha de innovación en los modelos de atención, de gestión y de articulación entre los actores del sistema. 

En este contexto, la colaboración público-privada de largo plazo debiera transformarse en una verdadera política de Estado. No como una herramienta transitoria para disminuir listas de espera, sino como un modelo estructural orientado a ampliar capacidades, mejorar productividad y asegurar continuidad asistencial. El desafío estratégico no es únicamente resolver el atraso acumulado, sino impedir que las listas vuelvan a generarse, algo que solo se logra mediante gestión profesional, incentivos correctos y responsabilidad efectiva por resultados sanitarios. 

El sector privado, por su parte, está llamado a ir más allá de los esquemas tradicionales de prestación de servicios y a asumir un rol activo en colaboraciones innovadoras y complementarias con el sector público. Un ámbito particularmente relevante es la formación de especialistas médicos en aquellas áreas donde el sistema público presenta mayores brechas. Modelos asociativos que articulen prestadores privados, universidades, hospitales públicos y la atención primaria permiten desarrollar nuevos campos clínicos, en los cuales los médicos en formación atienden pacientes derivados desde hospitales y centros de atención primaria, bajo estándares clínicos exigentes y con certificación académica. 

En este sentido, la experiencia desarrollada por la Clínica Oftalmológica Pasteur, en conjunto con el Ministerio de Salud y la Universidad de Santiago de Chile, constituye un caso concreto y exitoso que demuestra que este tipo de modelos es factible, replicable y de alto impacto sanitario. Esta iniciativa ha permitido formar especialistas destinados a los hospitales de mayor brecha de la especialidad del país, en un entorno asistencial de alta complejidad y contribuir de manera efectiva a la resolución de pacientes del sistema público. 

En este escenario, la innovación debe entenderse como un cambio profundo de paradigmas y no únicamente como la incorporación de nuevas tecnologías. Innovar en salud implica repensar cómo se organizan los flujos asistenciales, cómo se distribuyen las responsabilidades clínicas, cómo se diseñan los incentivos y cómo se mide el valor generado para los pacientes. 

 

Otro eje crítico es la gestión de la información clínica, entendida como una palanca estratégica de innovación, eficiencia y sostenibilidad del sistema. La digitalización de procesos y la disponibilidad de data clínica interoperable entre los distintos niveles de atención constituyen una condición habilitante para una mejor gestión clínica y de administración, así como para el desarrollo de procesos de innovación organizacional. En este contexto, la incorporación de IA y herramientas de data analytics representa un desafío relevante para las instituciones de salud, en tanto permiten apoyar la toma de decisiones, optimizar la gestión de la demanda, estandarizar procesos clínicos y avanzar hacia modelos más costo-efectivos. Todo lo anterior, con el objetivo de mejorar de manera sustantiva la costo-efectividad del sistema de atención, debe ir acompañado de la implementación de protocolos estandarizados de diagnóstico, tratamiento y determinación de días de reposo (licencias médicas), para las distintas patologías. Casos de éxito en esta materia se aprecian en las mutualidades chilenas o en el modelo integrado de Kaiser Permanente en California, EE.UU., entre otros en el mundo. 

Finalmente, ningún cambio será sostenible sin una transformación profunda en la gobernanza hospitalaria. Resulta imprescindible avanzar hacia gobiernos corporativos sólidos, con autonomía de gestión y una clara separación entre la conducción política y la gestión operativa, orientados a mejorar la resolución asistencial, elevar los estándares de calidad y seguridad mediante procesos y protocolos clínicos robustos, y fortalecer de manera sistemática la experiencia del paciente. Esto exige directorios y equipos directivos altamente competentes, seleccionados por sus capacidades técnicas, financieras y clínicas, con responsabilidades claras en la supervisión del desempeño y una rigurosa rendición de cuentas por resultados, tal como lo demuestran los modelos exitosos implementados en países como en Inglaterra, Países Nórdicos, Francia, Australia y en regiones de España. 

La nueva administración tiene la oportunidad y la responsabilidad de liderar un verdadero cambio de paradigma en salud, donde la innovación —en gestión, gobernanza y uso inteligente de la tecnología— sea un habilitador clave para construir un sistema sostenible, eficiente y centrado en las personas.