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columnas de opinión

Chile, un país demasiado pequeño como para fallar

Cada cierto tiempo creo que es bueno hacer ejercicios de prospectiva. Recuerdo que hubo un tiempo en donde se reflexionaba en distintos círculos sobre el año en que Chile llegaría al desarrollo. Lamentablemente ese horizonte temporal cada día se nos aleja más, sin embargo sigo siendo optimista sobre nuestro futuro, tal vez porque soy padre de Eloísa que tiene 9 años.
 
James Breiding, en su libro Too Small to Fail, demostró que los países de menos de 20 millones de habitantes han tratado la educación como bien común, sin embargo nuestro país tardó años en entender que la educación es inversión, porque es un activo que no se deprecia. Creo que es clave establecer una política pública que refunda nuestro sistema educacional desde la Sala Cuna hasta la Universidad dado que necesitamos adaptarnos a un mundo para el cual no fue diseñado nuestro actual sistema educacional, o sí?
 
Asimismo, creo que hoy es un imperativo categórico el construir alianzas público-privadas para desarrollar tecnología made in Chile desde nuestras ventajas comparativas, por ejemplo en minería, acuicultura y agricultura, entre otros sectores productivos. Sabemos que no tiene sentido intentar replicar un “Silicon Valley” pero sí podemos acelerar los cambios adaptativos de nuestro sistema educacional e invertir en I+D+i pasando del actual 0,3% al 1% del PIB en el corto plazo. Tenemos las condiciones necesarias para transformar parte de nuestra economía doméstica en exportadora de servicios desde los sectores donde ya éramos buenos, pero ahora con tecnología aplicada.
 
Finalmente, siento como buen país pequeño pero pujando, estamos en condiciones de re plantearnos cómo seguir ejecutando políticas públicas exitosas del pasado para dar un gran impulso hacia adelante frente al desafiante mundo que nos está tocando vivir. En este sentido, programas como Start-Up Chile o el Laboratorio de Gobierno pueden ser excelentes herramientas para atraer talento global y explorar nuevas formas de solucionar problemas de impacto público a nivel interno. Por otro lado, tenemos el mentado Becas Chile, que pienso podría rediseñarse para potenciarlo mediante proyectos de reinserción productiva, garantizando que cada becario egresado retorne a nuestro país de la mano de oportunidades laborales de calidad financiadas vía incentivos tributarios directos más agresivos.
 
No se trata de aplicar recetas foráneas, sino de ejecutar ejercicios de aproximaciones sucesivas para encontrar ese “saber hacer” propio de Chile que nos pueda llevar a una sociedad próspera e inclusiva. A veces pienso que nosotros los chilenos sufrimos masivamente del “síndrome del impostor” frente al resto de los países desarrolladores del mundo, pero creo que estamos en un transe histórico en donde debemos asumir que Chile es demasiado pequeño para fallar, y que por lo tanto, no podemos seguir eligiendo qué reforma postergar. Este es el momento de atravesar el umbral que nos perdimos de cruzar a fines de los años 90 hacia el desarrollo. Es ahora o nunca.
 
Foto de Hemerson Coelho: https://www.pexels.com/es-es/foto/foto-de-la-bandera-durante-el-dia-3414526/

Escrito por

Angel Morales

Ingeniero Comercial y Magíster en Innovación UC con experiencia en innovación social en Servicio País, Fundación América Solidaria y TECHO; experiencia en la Incubadora de Negocios INACAP y Transforme Consultores; trayectoria como Docente en U. Santo Tomás y U. Mayor, y Tutor MBA UDD. Actualmente Director Ejecutivo en UDD Ventures.