En un proceso de levantamiento de capital de una startup los recursos no necesariamente provienen de terceros ajenos a la compañía, de hecho, en algunos casos son los mismos accionistas o los actuales inversionistas quienes optan por continuar entregando fondos lo que, finalmente, se verá reflejado en la participación final que tengan dentro de dicha startup. Si esto ocurre o no responde a diferentes factores, no necesariamente negativos, pero que tienen una lógica detrás y muchas veces se relaciona con el tipo de inversionista del que se trata.
El caso del inversionista actual de una startup que decide hacer una nueva inversión adicional en una ronda posterior es al que se refiere cuando se habla de “follow-on”. Ahora bien, esta definición es bastante simple y sencilla y, por lo mismo, es necesario analizar en más profundidad las diversas dimensiones que comprende el “follow-on”.
¿Nueva inversión o extensión de la anterior?
En primer lugar, es importante aclarar que un “follow-on” corresponde a una nueva inversión, con independencia que venga de un tercero que ya invirtió en rondas pasadas. Es decir, no se entiende como una extensión automática de la inversión original. Por lo tanto, aun cuando el inversionista ya esté familiarizado con la startup, deberá analizar la situación de la compañía, avances, equipo e incluso, en algunos casos, obtener la aprobación corporativa interna necesaria para determinar si procede o no, monto a inversión y derechos a exigir.
Que sea un startup del portafolio del inversionista, ¿facilita la inversión?
No necesariamente. Hay que tener presente que, en general, los inversionistas cuentan con un pipeline de inversión que responde a tickets, diversificación, industria, tipo de inversión, entre otros. Por lo tanto, en principio, el “follow-on” compite con realizar inversiones en otras empresas del portfolio o con otras potenciales nuevas startups.
¿Por qué un inversionista decidiría hacer un “follow-on”?
En algunos casos, el “follow-on” se interpreta como una señal de apoyo o de respaldo. Puede entenderse como una manifestación de que el emprendimiento continúa siendo atractivo y mantiene su proyección de crecimiento, y, en consecuencia, el inversionista refuerza su apuesta.
Asimismo, el “follow-on” puede responder a un interés de aumentar la participación en la startup o proteger la posición actual frente a una nueva ronda de financiamiento y evitar la dilución.
¿Es inversión sin contraprestación?
El “follow-on” suele ir a asociado a una negociación respecto de derechos adicionales o a conservar derechos que, dentro del contexto de una nueva ronda, se extinguirían. Por lo tanto, todo emprendedor que el “follow-on” de un inversionista como alternativa, debe tener esto presente. Dicho de otro modo, no necesariamente solo apunta a aumentar o mantener participación, sino que puede implicar negociar derechos adicionales.
¿Todos los inversionistas realizan “follow-on”?
No necesariamente, depende mucho del tipo de inversionista del que se trate y la tesis de inversión que adopte. Por ejemplo, los inversionistas ángeles suelen invertir recursos de su patrimonio propio, por lo tanto, la inversión depende mucho de la liquidez y no suelen realizar “follow-ons”. Por otra parte, un inversionista pre-seed que lo realizan, pero muy limitadamente; los inversionista que invierten en diferentes etapas de la startup suelen tener incorporadas las inversiones adicionales posteriores dentro de su estrategia, y así.
En consecuencia y desde una perspectiva práctica, es claro que en sus etapas iniciales una startup no cuenta con un amplio margen para “elegir” el tipo de inversionista, ya que la prioridad es asegurar caja y liquidez que les permita seguir operando. Sin embargo, en la medida que la compañía madura este análisis debiese adquirir mayor relevancia al momento de levantar capital. Evaluar no solo el monto de la inversión, sino también el tipo de inversionista, su horizonte de inversión, experiencia en la industria, capacidad de acompañamiento y alineamiento estratégico.

