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Emprendedores

Universidades: apoyo clave en emprendimientos de alto valor.

Un dispositivo sonar para personas con discapacidad visual, que les permite detectar si en su camino hay obstáculos y que reemplaza al tradicional bastón.Una tecnología para proteger información cibernética, que utiliza el ADN como herramienta para almacenar y resguardar datos digitales. Pinturas de uso industrial o familiar con tecnología para descontaminar el aire, a través de un proceso similar al de la fotosíntesis. Y una innovación para convertir todos los residuos plásticos contaminados y en desuso a energía en forma de combustible.
 
Todas esas ideas tienen algo en común. Son emprendimientos de base científica-tecnológica que nacieron en un ecosistema universitario: MOV, en la Facultad de Arquitectura, Música y Diseño de la U. de Talca; GCKey, en la Facultad de Ciencias de la Vida de la U. Andrés Bello; y Photio y Ecofuels, vinculados al centro OpenBeauchef de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U. de Chile. Acaban de ganar la segunda edición del Know Hub Ignition, un concurso impulsado por Know Hub Chile, que busca transformar la ciencia en innovación y que, precisamente, encontró en emprendimientos de este tipo la herramienta 'más eficaz' para lograrlo, explica Javier Ramírez, su director ejecutivo.

Son también proyectos esenciales para el desarrollo del país. Y ahora, especialmente importantes para la reactivación económica, en donde las incubadoras, aceleradoras de negocios y los centros de emprendimiento que se alojan en universidades jugarán un papel 'clave', observa Felipe Ortega, gerente de Emprendimiento de Corfo, que actualmente apoya a 15 entidades de este tipo en todo el país. Siete de ellas son incubadoras universitarias: IncubaUdec, de la U. de Concepción; UDD Ventures, de la U. Del Desarrollo; 3IE, de la U. Técnica Federico Santa María, InnovoUSACH, de la U. de Santiago; Incubatec, de la U. de la Frontera; IncubaUC, de la PUC; y Chrysalis, de la PUCV.

Muchas existen hace más de una década, precisa Beatriz Millán, directora ejecutiva de IncubaUdec, incubadora que, de hecho suma 19 años, con una 'gran curva de aprendizaje' que hoy les permite ofrecer programas de alto valor al ecosistema.


Canalizar el conocimiento

Para Ortega, el mayor impacto que pueden generar está ligado al apoyo al fomento del emprendimiento en todos los territorios, pero lo más importante es que 'entregan el soporte necesario al emprendedor naciente: redes de contacto, mentorías, formación, búsqueda de financiamiento público o privado', claves para poder desarrollarse y aumentar su probabilidad de sobrevivencia en el tiempo.

Además, su papel en canalizar todo el conocimiento que se desarrolla al interior de una universidad, es mucho más fundamental hoy, observa Andrés Castillo, gerente general del Instituto 3IE. Escenario que se traduce en la generación de nuevas empresas 'con soluciones innovadoras y de alto valor, sofisticación e impacto', capaces de ofrecer nuevos puestos de trabajo y mejores rentas, lo que a su vez permite diversificar la matriz productiva del país.

Millán coincide, y dice que el hecho de que el emprendimiento genere competitividad en un escenario global, le otorga más importancia a estas instituciones, porque pueden contribuir desde distintos frentes y con diversos apoyos para que eso ocurra.

'Son los emprendedores quienes mueven este ecosistema dinámico e innovador y generan impacto económico, social y medioambiental a través de la creación de sus empresas. Por lo tanto, el rol que tenemos es muy importante, ya que facilitamos la generación de entornos que fomentan la articulación de talento universitario, de la comunidad, las empresas e instituciones públicas, con el foco de potenciar el emprendimiento de alto impacto', sostiene.

Pero no sólo eso. Millán dice que al estar insertas en las universidades se les presenta la 'tremenda oportunidad' de mapear rápidamente y fortalecer el emprendimiento científico y tecnológico, con programas específicos para el segmento de investigadores y estudiantes. Lo que al final, contribuirá a una meta que el ecosistema tiene en común: 'Transformar a Chile en líder mundial en innovación y emprendimiento'.


Distintos focos, retos similares

Sobre el papel que juega cada institución, Andrés Castillo, del Instituto 3IE, explica que los centros de emprendimiento buscan formar nuevas generaciones de emprendedores en espacios de trabajo colaborativos, pero en una etapa de preincubación; las incubadoras se especializan en poner en marcha nuevas empresas y definir modelos de negocios, y las aceleradoras se centran en su crecimiento comercial, internacionalización y levantamiento de capital. En Chile, en muchos casos, 'algunas de estas funciones están integradas en la misma organización', dice Castillo, como ocurre en el Instituto 3IE.

No obstante, los desafíos son similares para todas las instituciones y, a su juicio, el financiamiento es primordial.

En esa línea, Beatriz Millán, de IncubaUdec, dice que se requiere una política pública que fortalezca a estas entidades, aportando financiamiento basal para las operaciones, como ocurre en EE.UU., donde los aportes del gobierno sobrepasan el 80%. Respecto a retos puntuales del ecosistema, Javier Ramírez, de Know Hub Chile, observa la poca incorporación al mundo militar y civil, donde hay muchas oportunidades que Chile no ha sabido abordar. 'Todos los ecosistemas exitosos lo poseen como un actor fundamental: EE.UU., Israel, Reino Unido, Francia y la Unión Europea en general, donde el gasto estatal en I+D en defensa es uno de los grandes instrumentos de fomento de la innovación y de la economía en general', acota.
 
 

Escrito por

Equipo UDD Ventures

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