En Chile solemos decir “este país es chico”. Y no solo por su geografía. Lo decimos porque, tarde o temprano, los caminos se cruzan, alguien conoce a alguien, y las historias se entrelazan de maneras inesperadas. Esta frase, tan cotidiana, es una intuición cultural poderosa: vivimos en un ecosistema relacional altamente interconectado, donde las relaciones importan —mucho más de lo que solemos reconocer explícitamente.
Sin embargo, a pesar de esta cercanía estructural, muchas veces vivimos el networking con desconfianza, incomodidad o rigidez. Nos cuesta mostrarnos, pedir ayuda, o simplemente conversar sin una finalidad inmediata. Por eso, más que hablar de networking, vale la pena hablar de NETWORTHING: entender que nuestra red de relaciones es una forma de riqueza viva, que puede crecer, profundizarse y generar valor colectivo si la cultivamos conscientemente.
De los “pitutos” a las relaciones con sentido
En la cultura chilena, el concepto de red de contactos suele estar cargado de ambigüedad. Por un lado, sabemos que las relaciones abren puertas. Por otro, aparece el fantasma del pituto, asociado a privilegio, exclusión o injusticia.
El networthing propone una distinción clave: construir vínculos basados en confianza, comunicación genuina e intimidad relacional, donde el valor circula en múltiples direcciones.
Keith Ferrazzi, en Never Eat Alone, insiste en que las relaciones que realmente generan oportunidades son aquellas donde existe cuidado mutuo, interés real y generosidad. Esta mirada dialoga profundamente con una ética relacional muy necesaria en Chile hoy: pasar de redes cerradas y defensivas a redes abiertas, diversas y colaborativas.
El interés compuesto aplicado a las relaciones
Así como en las finanzas el interés compuesto multiplica el valor a largo plazo, en las relaciones humanas ocurre algo similar. Una conversación honesta hoy puede no “servir” de inmediato, pero puede sembrar confianza, abrir comprensión y generar conexiones futuras imposibles de anticipar.
En un país como Chile —donde muchas oportunidades circulan informalmente— invertir en relaciones auténticas tiene un retorno acumulativo enorme. No porque todo se transforme en negocio, sino porque la confianza reduce fricciones, acelera decisiones y habilita colaboraciones que no existirían de otro modo.
Pregunta de reflexión
- ¿Cuántas de tus oportunidades más relevantes surgieron de relaciones cuidadas en el tiempo, más que de acciones estratégicas inmediatas?
El modelo de relación triangular: la base del networthing
Para que una red relacional se transforme en riqueza viva, necesita sostenerse en tres pilares interdependientes:
- Confianza: la puerta de entrada a los negocios y la colaboración
En Chile, la confianza es un bien escaso y profundamente valorado. Cuando existe, todo fluye más rápido: los acuerdos se simplifican, las conversaciones se vuelven directas y los riesgos se comparten.
La confianza no surge de discursos grandilocuentes, sino de la coherencia entre lo que dices y lo que haces, del cumplimiento de compromisos pequeños y de la transparencia incluso cuando algo no resulta. Sin confianza, no hay negocios sostenibles. Con confianza, aparecen oportunidades que no estaban en el radar.
Ejercicio práctico
Piensa en tres personas de tu red:
- ¿Con cuáles existe confianza profunda?
- ¿Qué acciones concretas has realizado para cuidarla?
- ¿Dónde podrías fortalecerla con mayor coherencia o presencia?
- Comunicación: bidireccionalidad y escucha activa
La comunicación bidireccional es hablar bien y saber escuchar. En muchos espacios de networking, especialmente formales, abundan los monólogos y escasea la curiosidad genuina. El networthing exige una comunicación bidireccional, donde:
- se pregunta más de lo que se afirma,
- se valida la experiencia del otro,
- y se escucha sin preparar la respuesta mientras el otro habla.
En la cultura chilena, donde muchas veces evitamos el conflicto o la confrontación directa, aprender a comunicar con respeto, claridad y apertura es una habilidad relacional clave.
Pregunta de reflexión
- En tus conversaciones recientes, ¿has escuchado para comprender o para responder?
- Intimidad: autenticidad y valoración de la diversidad
Aquí la palabra intimidad no se refiere a lo privado, sino a la capacidad de mostrarse auténtico, humano y coherente con lo que uno es. Es la posibilidad de decir “no sé”, “me equivoqué” o “esto me importa” sin miedo a perder valor.
La intimidad relacional permite:
- reconocer la diversidad de trayectorias,
- valorar historias distintas a la propia,
- y construir vínculos donde no es necesario “actuar” un personaje profesional.
En eventos de networking, la intimidad aparece cuando bajamos la coraza y permitimos que el encuentro sea real.
Ejercicio práctico
En tu próximo evento o reunión:
- comparte una motivación personal genuina (no estratégica),
- valida explícitamente la experiencia del otro,
- observa cómo cambia la calidad del vínculo.
4. Encuentros improbables
Chile es un país marcado por la segregación social, territorial y cultural. Por eso, los encuentros improbables son especialmente transformadores.
Un encuentro improbable ocurre cuando:
- personas de mundos distintos se escuchan sin prejuicio,
- se cruzan generaciones, territorios o disciplinas,
- se rompen burbujas sociales y profesionales.
En eventos de networking, estos encuentros son oro puro. No solo porque generan innovación, sino porque reconstruyen tejido social, reducen polarización y fomentan empatía en un país que lo necesita con urgencia.
Pregunta de reflexión
- ¿Cuándo fue la última vez que conversaste en profundidad con alguien muy distinto a ti?
Algoritmo de fragmentación social
Hoy, construir red ocurre en un contexto profundamente mediado por algoritmos de redes sociales. Estos algoritmos están diseñados para mostrarnos contenido que maximiza nuestra atención, y para lograrlo suelen privilegiar aquello que confirma nuestras creencias y activa emociones intensas (como el miedo o la rabia).
El concepto de filter bubble o burbuja de filtro fue formulado por Eli Pariser, quien mostró cómo la personalización algorítmica reduce progresivamente nuestra exposición a puntos de vista diversos, creando realidades informativas cerradas.
Complementariamente, investigadores del MIT Media Lab, liderados por Soroush Vosoughi, publicaron en la revista Science un estudio que mostró que los contenidos que generan emociones intensas —particularmente indignación y miedo— se difunden más rápido y más lejos que la información basada en hechos, amplificando dinámicas de desconfianza y división.
¿Por qué esto es relevante para el networthing?
Porque los “algoritmos que generan fragmentación social” empobrecen nuestras redes. Refuerza la homogeneidad, pero debilita la diversidad. Desde la perspectiva del networthing, esto tiene una implicancia profunda: si dejamos que los algoritmos definan con quién conversamos, nuestra riqueza relacional se achica, se vuelve frágil y menos innovadora.
Practicar networthing hoy implica, conscientemente:
- salir de las burbujas digitales,
- exponerse a conversaciones incómodas pero humanas,
- y crear espacios relacionales donde la confianza, la comunicación bidireccional y la intimidad auténtica puedan emerger.
En un contexto de alta polarización —como el que han vivido Estados Unidos y crecientemente muchas otras sociedades— los eventos de networking y las redes presenciales adquieren un valor contracultural: se transforman en espacios de reparación del tejido social.
Pregunta de reflexión
- ¿Cuántas de las personas con las que interactúas habitualmente piensan distinto a ti… y cuántas simplemente confirman lo que ya crees?
El networthing, en este sentido, es una práctica consciente para re-humanizar el vínculo, resistir la fragmentación social y volver a poner el encuentro —real, diverso y auténtico— en el centro de nuestra riqueza relacional.
Riqueza relacional para un Chile que se reencuentra
El dinero se gana y se gasta. Los cargos cambian. Las tendencias pasan. Pero una red basada en confianza, comunicación consciente e intimidad auténtica se fortalece con el tiempo. Practicar networthing es una forma de habitar el país, de reconstruir confianzas y de crear valor compartido en un Chile que necesita más puentes y menos muros.
Porque al final, tu red es aquella que construyes con otros.

